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Las especies invasoras suponen 2.200 millones en pérdidas al año en la UE

El Imedea desarrolla un proyecto para mejorar el conocimiento de estas especies en Baleares

Las especies invasoras son una amenaza para los ecosistemas locales. Y aunque afectan directamente a los recursos, sus efectos nocivos también pueden dejarse notar en la sociedad. Concretamente sobre los recursos económicos, sociales y cuestiones relacionadas con el ámbito de la salud pública, en lo referido a pesquerías y calidad de aguas. El impacto sería de 2.200 millones de euros al año en la UE. No existen métodos eficaces para su erradicación, por eso su control y monitorización son claves para medir su impacto y extensión, al igual que para poder establecer nuevas medidas de actuación con el objetivo de evitar nuevas plagas en el futuro.

Especies invasoras

En este contexto se enmarca un nuevo proyecto desarrollado por el Imedea, el Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados, del CSIC-IUB, financiado por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología, FECYT dirigido a “prevenir futuras invasiones y evitar la expansión de las especies que hoy en día ya se comportan como invasoras”, tal y como explica Sinc. Bajo el nombre de ¡Ojo a las Invasoras!, Biodiversidad y Especies Invasoras del Mediterráneo Balear, el proyecto se ha centrado en el esta área mediterránea, buscando la identificación y monitorización del estado actual de las especies de flora e invertebrados marinos invasores en Baleares.

El proyecto, tal y como explica una de sus responsables, Fiona Tomas, del Imedea, “permitirá trabajar en el diseño de indicadores del estado de invasión de los ecosistemas marinos que ayuden a evaluar su futura gestión o fomentar la implicación y curiosidad de la comunidad de usuarios con la problemática, entre otras cuestiones”, indica. Al mismo tiempo, la incorporación de esta iniciativa al al proyecto Observadores del Mar del Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC) permitirá “lograr una monitorización a largo plazo de las especies invasoras, tanto de flora como invertebrados, por parte de redes de voluntariado de buceo y voluntariado medioambiental”, comenta Tomas.

En lo que al archipiélago balear se refiere, se ha documentado la presencia de al menos 93 especies marinas alóctonas, de las cuales algunas presentan un comportamiento invasor, siendo particularmente preocupantes algunas de las especies de algas e invertebrados como la Caulerpa cylindracea, Lophocladia lallemandii, Womersleyella setacea o Acrothamnion preissii.

Divulgación

Además de la identificación y monitorización, el proyecto también abarca acciónes de educación y concienciación para sensibilizar y conectar así a los diferentes sectores sociales y económicos que influyen en la gestión activa y el uso del ecosistema marino en Baleares. Se están desarrollando actividades divulgativas, así como sesiones de formación para técnicos de Medio Ambiente, profesionales y amateurs del buceo o usuarios de Clubes Náuticos, entre otros, y anunciamos ya que habrá premios para aquellas personas que más observaciones de invasoras registren en Observadores del Mar”, señala Natalia Martín, coordinadora de Comunicación y Divulgación del proyecto. Para los más jóvenes, se ha editado material divulgativo y se ha activado un juego online, entre otras medidas.

Toda la actualidad del proyecto se puede seguir en su web.

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Las 4 amenazas del cambio climático a los océanos – Revista Claves21 – Periodismo Ambiental

El cambio climático también afecta a los mares y océanos. La evidencia científica da cuenta de una serie de importantes modificaciones del medio marino a lo largo de los últimos años. Estos cambios pueden agruparse en cuatro fenómenos: calentamiento, acidificación, desoxigenación y desertificación.

En la siguiente imagen interactiva, se reseñan estos procesos (pasar el mouse por la foto para activar):

El Quinto Informe del Panel Internacional de Expertos en Cambio Climático de la ONU (IPCC) señala: “La acidificación de los océanos plantea riesgos sustanciales para los ecosistemas marinos, especialmente los ecosistemas polares y los arrecifes de coral, asociados con impactos en la fisiología, el comportamiento y la dinámica de las poblaciones de las distintas especies, desde el fitoplancton a los animales superiores” Y agrega: “Hay motores que actúan simultáneamente, como el calentamiento y la acidificación de los océanos, que pueden dar lugar a impactos interactivos, complejos y amplificados para las especies y los ecosistemas”.

El IPCC también menciona los “niveles decrecientes de oxígeno” y alerta que estos cambios en los océanos pueden tener “consecuencias perjudiciales para la pesca y los medios de subsistencia”.

“Las aguas hoy son un 30 por ciento más ácidas que antes de la revolución industrial y ese valor se duplicará al año 2100″.

La doctora en Ciencias de la Atmósfera Matilde Rusticucci, una de las autoras del Quinto Informe del IPCC, le explicó a Claves21 que a consecuencia del aumento de la temperatura, “el nivel medio del mar ha aumentado sistemáticamente desde mediados del siglo XIX hasta el presente”.

Por su parte, el doctor en Oceanografía Osvaldo Ulloa, investigador y docente chileno de la Universidad de Concepción (Chile) dialogó con Claves21 durante un taller para periodistas ambientales sobre conservación marina organizado por Earth Journalism Network y la Fundación Bertarelli en Viña del Mar. Ulloa fue terminante: “Estamos cambiando a los océanos“.

Consultado por esos cambios, el Dr. Ulloa enumeró: “Los cambios observados son el calentamiento, la desertificación en los giros centrales, la desoxigenación y la acidificación”. También destacó la sobrepesca, como una amenaza para los ecosistemas marinos.

“Los océanos absorben parte del dióxido de carbono (CO2) liberado a la atmósfera. A mayor CO2 absorbido, los océanos se vuelven más ácidos. Bajó el pH de las aguas y hoy son un 30 por ciento más ácidas que antes de la revolución industrial y ese valor se duplicará al año 2100″, pronosticó.

El Dr. Osvaldo Ulloa expone sobre los océanos y el cambio climático. Media Training sobre Conservación Marina. Earth Journalism Network - Fundación Bertarelli. Foto: Damián Profeta. Licencia: CC BY-NC.El Dr. Osvaldo Ulloa expone sobre los océanos y el cambio climático. Media Training sobre Conservación Marina. Earth Journalism Network – Fundación Bertarelli. Foto: Damián Profeta. Licencia: CC BY-NC.

Claves21: – ¿Qué impactos concretos está teniendo la acidificación de los océanos?

Ulloa: – Tiene efectos directos sobre aquellos organismos que construyen sus caparazones con carbonato de calcio. Por lo tanto, las comunidades que están más preocupadas con el problema de la acidificación son aquellas que cultivan organismos que tienen carbonato de calcio. Y otro impacto es en los corales, que en un ambiente con mayor acidez van a tender a disolverse. Y también afecta a cuestiones fisiológicas, con organismos que no necesariamente están formados por carbonato de calcio, ya que son numerosos los procesos fisiológicos dependen del pH”.

Los otros dos grandes problemas que están generándose en los mares y océanos como consecuencias del cambio climático son la desertificación y la desoxigenación.

La desertificación está generando “zonas muertas” en el ambiente acuático. Se trata de grandes extensiones marinas con muy poco fitoplancton, una situación que debe alarmar porque se trata del primer nivel de la cadena alimentaria. El avance de la desertificación oceánica amenaza directamente a todos los recursos marinos.

Asimismo, la desoxigenación sucede porque al aumentar la temperatura del mar, el agua incorpora menos oxígeno del aire. Como consecuencia de aguas poco oxigenadas, los peces grandes como el atún se ven obligados a desplazarse a otras zonas, afectando los ecosistemas marinos y,por lo tanto, también a los recursos pesqueros.

Un movimiento para la conservación marina

Actualmente, menos del 2 por ciento de los mares del mundo están protegidos, explicó la profesora Miriam Fernández, directora del Núcleo Milenio Centro de Conservación Marina de la Universidad Católica de Chile. Sin embargo, el Convenio sobre la Diversidad Biológica establece una meta del 10 por ciento al año 2020.

Fernández subrayó la necesidad de “un movimiento internacional para proteger el 10 por ciento de los océanos” y consideró que para lograr ese objetivo “es fundamental el involucramiento de la comunidad”. En ese sentido, llamó a “promover el valor de los ecosistemas marinos y su conservación desde la educación y la participación ciudadana”.

Nota: la foto original del mar que integra esta nota es de Erik Veland y se utiliza respetando su licencia Creative Commons BY-NC 2.0. 

Melanie Haupt y Felix Schmidt, reconocidos expertos de Suiza en residuos sólidos, dialogaron con Claves21 en su paso por Argentina para compartir las claves del éxito del país europeo en el manejo de la basura y dar su mirada sobre Argentina y los pasos a seguir para lograr un manejo eficiente de los residuos. Melanie […]Un grupo de organizaciones sociales le reclamó al Gobierno de la Ciudad que brinde datos sobre el cumplimiento de la ley de Basura Cero. La Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), AVINA y Greenpeace -miembros de la Comisión de Asesoramiento Técnico que monitorea el avance de la ley de gestión de residuos- exigieron que la información […]

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Over 80% of marine pollution comes from land-based activities

A staggering amount of waste – much of which has only existed for the past 60 years or so – enters the oceans each year.

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From plastic bags to pesticides – most of the waste we produce on land eventually reaches the oceans, either through deliberate dumping or from run-off through drains and rivers. This includes:
Oil
Oil spills cause huge damage to the marine environment – but in fact are responsible for only around 12% of the oil entering the seas each year. According to a study by the US National Research Council, 36% comes down drains and rivers as waste and runoff from cities and industry.

Fertilizers
Fertilizer runoff from farms and lawns is a huge problem for coastal areas. The extra nutrients cause eutrophication – flourishing of algal blooms that deplete the water’s dissolved oxygen and suffocate other marine life.

Eutrophication has created enormous dead zones in several parts of the world, including the Gulf of Mexico and the Baltic Sea.

Seas of garbage

Solid garbage also makes its way to the ocean. Plastic bags, balloons, glass bottles, shoes, packaging material – if not disposed of correctly, almost everything we throw away can reach the sea.Plastic garbage, which decomposes very slowly, is often mistaken for food by marine animals. High concentrations of plastic material, particularly plastic bags, have been found blocking the breathing passages and stomachs of many marine species, including whales, dolphins, seals, puffins, and turtles. Plastic six-pack rings for drink bottles can also choke marine animals.

This garbage can also come back to shore, where it pollutes beaches and other coastal habitats.

Sewage disposal
In many parts of the world, sewage flows untreated, or under-treated, into the ocean. For example, 80% of urban sewage discharged into the Mediterranean Sea is untreated.

This sewage can also lead to eutrophication. In addition, it can cause human disease and lead to beach closures.

Toxic chemicals
Almost every marine organism, from the tiniest plankton to whales and polar bears, is contaminated with man-made chemicals, such as pesticides and chemicals used in common consumer products.

Some of these chemicals enter the sea through deliberate dumping. For centuries, the oceans have been a convenient dumping ground for waste generated on land. This continued until the 1970s, with dumping at sea the accepted practise for disposal of nearly everything, including toxic material such as pesticides, chemical weapons, and radioactive waste.

Dumping of the most toxic materials was banned by the London Dumping Convention in 1972, and an amended treaty in 1996 (the London Convention) further restricted what could be dumped at sea. However, there are still the problems of already-dumped toxic material, and even the disposal of permitted substances at sea can be a substantial environmental hazard.

Chemicals also enter the sea from land-based activities. Chemicals can escape into water, soil, and air during their manufacture, use, or disposal, as well as from accidental leaks or fires in products containing these chemicals. Once in the environment, they can travel for long distances in air and water, including ocean currents.

People once assumed that the ocean was so large that all pollutants would be diluted and dispersed to safe levels. But in reality, they have not disappeared – and some toxic man-made chemicals have even become more concentrated as they have entered the food chain.

Tiny animals at the bottom of the food chain, such as plankton in the oceans, absorb the chemicals as they feed. Because they do not break down easily, the chemicals accumulate in these organisms, becoming much more concentrated in their bodies than in the surrounding water or soil. These organisms are eaten by small animals, and the concentration rises again. These animals are in turn eaten by larger animals, which can travel large distances with their even further increased chemical load.

Animals higher up the food chain, such as seals, can have contamination levels millions of times higher than the water in which they live. And polar bears, which feed on seals, can have contamination levels up to 3 billion times higher than their environment.

People become contaminated either directly from household products or by eating contaminated seafood and animal fats.

Evidence is mounting that a number of man-made chemicals can cause serious health problems – including cancer, damage to the immune system, behavioural problems, and reduced fertility.

 

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Microbeads From Facewash And Toothpaste Could Starve Coral, New Study Suggests

Microbeads might work to scrub us clean, but the tiny pieces of plastic found in some face wash, soap and toothpaste products can wreak havoc on coral, new research suggests.

Researchers with the Australian Research Council Centre of Excellence for Coral Reef Studies at James Cook University have found that coral, which don’t discern food from tiny pieces of garbage, eat microplastic pollution at rates only slightly lower than their normal rate of feeding on marine plankton. The plastic then gums up the coral’s digestive systems, they discovered, suggesting that microplastics could effectively starve coral by preventing proper digestion of real food.

coralplastic

Because microplastics are so small, they often float from our drains through filtration systems and into the ocean, where they resemble zooplankton, sediment and other microscopic organisms — in other words, coral and fish food. Researchers have previously found microplastics in fish caught for consumption in the Great Lakes, and scientists suggest plastic debris could easily make its way into the intestines of fish-eating humans.

In a statement, Mia Hoogenboom, a chief investigator with the Australian Research Council, called marine plastic pollution “a global problem” and said that “microplastics can have negative effects on the health of marine organisms,” especially coral.

“If microplastic pollution increases on the Great Barrier Reef,” she said, “corals could be negatively affected as their tiny stomach-cavities become full of indigestible plastic.”

See the striking difference between a photo of a sick specimen of Acropora hyacinthus coral and what it looks like when healthy:

sick hyacinthus

hyacinthus healthy

Hoogenboom’s study was recently published in the March, 2015, issue of the Journal of Marine Biology. By placing specimens sampled from Australia’s Great Barrier Reef into water polluted with plastic, the researchers found that coral ingested the plastic after just two nights. The plastic was then found deep inside the coral digestive tissue, raising concerns that it might impede the coral’s ability to digest normal food.

The researchers will next look at whether fish on coral reefs eat plastics, and how extensively and negatively these organisms, including coral, might be impacted.

Some states have already taken steps to ban the sale of personal care products containing microplastics, and major brands like Procter & Gamble, Johnson & Johnson, Colgate, Unilever and L’Oreal have announced they will phase out production of products that use plastic microbeads.

microplastics

In this file photo, a tiny blue piece of microplastic is seen on a finger, found in 2010 in the Thea Foss Waterway, in Tacoma, Washington.

Unfortunately, manufactured microbeads aren’t the only culprit. The National Oceanic and Atmospheric Administration notes that as regular plastic pollution breaks down in the ocean, it turns into microplastic debris (defined as anything less than 5 mm in size). No one really knows how long plastic stays in the ocean, but the Ocean Conservancy estimates that some debris can take 450 years to degrade.

In other words, it’s only a matter of time until larger pieces are broken down enough to be classified as microplastics, and they remains a threat to coral and other fish even in minuscule pieces.

You can do your part by purchasing only personal care products that don’t include polyethylene and polypropylene. Instead, exfoliate your skin with all-natural substitutes, such as coffee grounds, rice or sea salt.

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Analizan nivel contaminación de las aguas tras explosión en ciudad china de Tianjin

Se realizarán pruebas para analizar la composición de las aguas, y también se determinará el riesgo que representan y los eventuales componentes tóxicos que puedan tener

Algunos de los primeros test realizados mostraron que el nivel de cianuro en la zona de la explosión es 27 veces superior al normal. Foto: Internet

Alrededor de 100 toneladas de agua contaminada en la ciudad china de Tianjin serán analizadas por el grupo francés Veolia, debido a las grandes explosiones que se produjeron la semana pasada y que han dejado hasta el momento 112 muertos.

La compañía gala explicó que el tratamiento de las aguas busca evitar la contaminación química de la ciudad luego de los hechos ocurridos en una zona industrial, precisa TeleSur.

Algunos voceros de la compañía precisaron que el centenar de toneladas de agua fue trasladado el pasado sábado a un centro de tratamiento de desechos especiales de Veolia en la ciudad china.

La fuente indicó que se realizarán pruebas para analizar la composición de las aguas, y también se determinará el riesgo que representan y los eventuales componentes tóxicos que puedan tener.

Según información dada por el Gobierno chino, alrededor de 700 toneladas de cianuro de sodio estaban almacenadas en el lugar de la explosión.

Algunos de los primeros test realizados mostraron que el nivel de cianuro en la zona de la explosión es 27 veces superior al normal, reportaron las autoridades municipales de la ciudad china.

El depósito de tratamiento de Veolia en la zona portuaria del norte de China es uno de los más grandes de la firma francesa en el gigante asiático, con capacidad para tratar al menos de 500 toneladas de agua por día, precisaron fuentes de la empresa.

El pasado miércoles se registró una gran explosión en un almacén con productos inflamables y explosivos en Tianjin, segundos después, sucedieron otras dos explosiones, seguidas de otras más pequeñas.

La catástrofe dejó además del centenar de muertos, 721 heridos (25 en estado crítico) y casi 70 desaparecidos. Autoridades chinas habían ordenado la evacuación de los habitantes en un radio de tres kilómetros de la zona del puerto de Tianjín, ante los riesgos de la contaminación química.

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Fuente: http://www.granma.cu/mundo/2015-08-17/analizan-nivel-contaminacion-de-las-aguas-tras-explosion-en-ciudad-china-de-tianjin

 

 

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Crean cerebro artificial capaz de aprender por sí mismo

Las posibilidades para su aplicación son prácticamente ilimitadas, pudiendo emplearse en la investigación y tratamiento de diferentes enfermedades como Alzheimer y Parkinson

Los científicos destacaron que esta inteligencia artificial es capaz de aprender por sí misma y acumular experiencias. Foto: Ria Novosti

Recientemente, un equipo de científicos rusos ha creado un cerebro artificial que es capaz de aprender por sí mismo y que en un futuro podría ayudar a tratar trastornos de la memoria humana y enfermedades como el Parkinson o el Alzheimer, precisa Russia Today.

“Primero construimos un modelo matemático y de computación del cerebro humano. Luego se diseñó un dispositivo radioelectrónico que contiene perceptrones. Es capaz de procesar información diversa como video o sonido”, explicaron los investigadores de la Universidad Estatal de Tomsk en un artículo publicado en el portal de la entidad educativa rusa.

Según los autores del trabajo, este cerebro artificial puede llegar a ser el análogo del modelo biológico del cerebro humano.

“Hemos sido capaces de revelar el secreto de la red neuronal del cerebro. En nuestro modelo físico, como en el cerebro humano, tiene lugar la formación de nuevas conexiones neuronales y la amortiguación de las ya existentes. En las personas este es un proceso de olvido”, comentaron.

Los científicos destacaron también que esta inteligencia artificial es capaz de aprender por sí misma y acumular experiencias.

Además, indicaron que las posibilidades para su aplicación son prácticamente ilimitadas, pudiendo emplearse en la investigación y tratamiento de diferentes tipos de amnesia, las enfermedades de Alzheimer y Parkinson, así como en sistemas robóticos inteligentes y neurocomputación.

Fuente: http://www.granma.cu/archivo?a=900

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