Neighborhood greenspace and health in a large urban center

The Greenspace map of the city of Toronto constructed from the individual tree information Street Tree General Data

Omid Kardan, Peter Gozdyra, Bratislav Misic, Faisal Moola, Lyle J. Palmer, Tomáš Paus & Marc G. Berman

Scientific Reports 5, Article number: 11610 doi:10.1038/srep11610 Received 08 February 2015 Accepted 01 June 2015 Published 09 July 2015

 

Studies have shown that natural environments can enhance health and here we build upon that work by examining the associations between comprehensive greenspace metrics and health. We focused on a large urban population center (Toronto, Canada) and related the two domains by combining high-resolution satellite imagery and individual tree data from Toronto with questionnaire-based self-reports of general health perception, cardio-metabolic conditions and mental illnesses from the Ontario Health Study. Results from multiple regressions and multivariate canonical correlation analyses suggest that people who live in neighborhoods with a higher density of trees on their streets report significantly higher health perception and significantly less cardio-metabolic conditions (controlling for socio-economic and demographic factors). We find that having 10 more trees in a city block, on average, improves health perception in ways comparable to an increase in annual personal income of $10,000 and moving to a neighborhood with $10,000 higher median income or being 7 years younger. We also find that having 11 more trees in a city block, on average, decreases cardio-metabolic conditions in ways comparable to an increase in annual personal income of $20,000 and moving to a neighborhood with $20,000 higher median income or being 1.4 years younger.

http://www.nature.com/srep/2015/150709/srep11610/full/srep11610.html

 

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El Bohío boletín electrónico, Vol. 5, No. 7, julio de 2015. Publicado en Cuba. ISSN 2223-8409

Rabirrubia

 

 

 

 

 

 

 

 

Contenido

Publica ProBiota “La Edad de Oro” de José Martí.

Conversando con el investigador M.C. Gerardo Suárez Álvarez del Centro de Investigaciones Pesqueras, de Cuba.

Nitrogen and symbiosis in plankton.

Finaliza con éxito tesis de doctorado en ciencias geográficas sobre sustentabilidad en la

pesquería de la langosta espinosa en el golfo de Batabanó.

Why fish stay or go in winter.

Convocatorias y temas de interés.

Situación actual de la especie invasora Perna viridis (mejillón verde) en Cuba: experiencias de erradicación en la bahía de Mariel. Artículo científico.

Variación genética y flujo de genes del caracol Strombus gigas, establecida por aloenzimas en la península de Yucatán, México. Artículo científico.

El Bohío boletín electrónico, Vol. 5 No. 7, julio de 2015

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Plantas utilizan señales asociadas al estrés

Londres, 31 jul (PL) Una nueva investigación halló que las plantas utilizan señales que normalmente se asocian con animales estresados, a pesar de no tener un sistema nervioso, reflejó el último número de la revista Nature Communications. Los investigadores del Centro de Excelencia en Biología de Energía de Plantas, del Consejo Australiano de Investigación, informan en el estudio de cómo las plantas responden a su entorno con una combinación de respuestas químicas y eléctricas similar a la de los animales. “Hemos sabido durante mucho tiempo que el neurotransmisor animal GABA (ácido gamma-aminobutírico) es producido por las plantas bajo estrés, como cuando están bajo sequía, salinidad, virus, suelos ácidos o temperaturas extremas”, dijo Mateo Gilliham, de la Escuela de Agricultura, Alimentación y Vino de la Universidad de Adelaida. Se ha descubierto que las plantas producen GABA de manera similar a los animales, lo que da como resultado señales eléctricas que finalmente regulan el crecimiento de las plantas cuando están expuestas a un ambiente estresante, agregan los expertos. Los expertos creen que identificar cómo usan las plantas ese mecanismo como señal de estrés abre nuevas posibilidades para modificar la respuesta de los cultivos agrícolas a los patógenos y las malas condiciones ambientales, que representan la mayoría de las pérdidas de rendimiento en el planeta, causante de la escasez de alimentos. El investigador Stephen Tyerman señala que este hallazgo será una nueva herramienta para ayudar en el esfuerzo global por criar cultivos más resistentes al estrés para combatir la inseguridad alimentaria. También, los especialistas opinan que estos hallazgos podrían explicar por qué determinados medicamentos derivados de plantas que son utilizados como sedantes y antiepilépticos funcionan en los seres humanos, y apuntan a futuros beneficios en el campo de la medicina. En el trabajo participó personal de las universidades de Adelaida, Tasmania y Maryland, y del Instituto Gulbenkian de Portugal. mgt/abm

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Cubanet Cuba registra diez récords de temperatura máxima en julio

Alcanzaron en su mayor marca los 38,2 grados Celsius. Se prevé continúe igual en el venidero mes de agosto

viernes, julio 31, 2015 |   |  0 Comentarios comment count

mucho-calorLa Habana (EFE).- Cuba registró durante julio diez récords de temperatura máxima que alcanzaron en su mayor marca los 38,2 grados Celsius, comportamiento que se prevé continúe igual en agosto, indicaron hoy medios oficiales.

El mayor valor de estos récords fue medido en la localidad de Contramaestre, Santiago de Cuba (este del país) y se sitúa a solo 6 décimas del récord nacional de calor de 38,8 grados, medido en Jucarito, Granma (este), el 17 de abril de 1999.

Las restantes marcas se registraron en estaciones meteorológicas situadas en las provincias de Holguín (este), Matanzas (oeste), Cienfuegos (centro) y en la Isla de la Juventud (al suroeste de La Habana).

El calor agobiante de este verano en la isla es favorecido por la poca nubosidad, la intensa radiación solar, la debilidad de los vientos y la sequía que afecta a la mayoría del país, indicó el diario estatal Granma.

Fuentes del Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología (INSMET) informaron además que el miércoles pasado se midió una máxima de 39,3 grados Celsius en la recién instalada estación automática en la ciudad de Bayamo (este).

Al no estar incluida la instalación en la red de estaciones meteorológicas convencionales, el registro no es considerado un nuevo récord nacional absoluto de calor, sin embargo el INSMET afirmó que será estudiado.

Según análisis de expertos y lo sugerido por los modelos, agosto será también muy cálido, con temperaturas máximas y mínimas por encima de lo normal en toda la isla.

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Investigar en ríos. Los nutrientes en un ecosistema en movimiento

Los ríos reciben materiales procedentes de los bosques, campos o ciudades. De manera natural, estos materiales nutren los ríos pero, en exceso, los pueden contaminar. Investigadores del Centro de Estudios Avanzados de Blanes (CSIC) utilizan una metodología innovadora que permite seguir las rutas de los nutrientes en los ríos y conocer el impacto de la actividad humana.

Río La TorderaDesde que nacen hasta que mueren en el mar, los ríos pueden recorrer centenares o miles de kilómetros, en los que reciben materiales procedentes de la cuenca que drenan. Estos materiales son transportados aguas abajo y, en forma de nutrientes orgánicos o inorgánicos, pueden ser utilizados por los organismos o transformados por procesos químicos naturales. Cuando las entradas de materiales llegan en exceso, esta depuración natural deja de funcionar de manera eficiente.

El Grupo de Investigación de Biogeodinámica y Biodiversidad del Centro de Estudios Avanzados de Blanes (CSIC) estudia los procesos biológicos, geológicos y químicos de los ríos con una nueva metodología que utiliza isótopos estables como marcadores y ha permitido seguir con mucha precisión las rutas del nitrógeno en los ríos, y examinar cómo varían en función del tipo de usos en la cuenca. Un mayor conocimiento del impacto de la contaminación por nitrógeno en el funcionamiento de los ríos ayudará a gestionar mejor los ecosistemas fluviales y de ribera.

Un ecosistema en movimiento

El continuo movimiento de las aguas del río llevó a un conocido filósofo a afirmar que ninguna persona se bañaría dos veces en el mismo río. Sin intención de entrar en cuestiones de tipo filosófico, lo que está claro es que el incesante movimiento de las aguas convierte el río en un ecosistema peculiar y altamente dinámico, dónde viven y se relacionan diferentes comunidades de seres vivos (bacterias, hongos, algas, invertebrados, etc.) con entradas y salidas de materiales, que varían en función del tramo y de la época del año.

“En los ríos, el ciclo del nitrógeno se ‘cierra’ aguas abajo; más bien habría que visionarlo como una espiral”

La suerte de los materiales, normalmente en forma de nutrientes orgánicos o inorgánicos, una vez llegan al río, depende de varios factores que tienen que ver con el relieve geológico, el régimen hídrico, el lugar, la cantidad o el clima. Es posible que, a una determinada altura del río, unos organismos, pongamos por caso, las algas que viven en el cauce del río, capturen los nutrientes que necesitan, los cuales quedan retenidos temporalmente. Estos nutrientes pueden ser liberados aguas abajo por la ingesta de pequeños invertebrados o por senescencia de las algas e, incluso, en algunos casos, los nutrientes pueden ser eliminados completamente. De manera natural, los procesos biológicos y químicos que transforman los nutrientes actúan como una especie de sistema de autodepuración, que le permite al río asimilar y transformar las entradas de el exterior.

Desde hace años, el equipo de Eugènia Martí del Grupo de Investigación de Biogeodinámica y Biodiversidad del Centro de Estudios Avanzados de Blanes (CSIC), junto con investigadores del Departamento de Ecología de la Universidad de Barcelona, estudia estos procesos biogeoquímicos en los ecosistemas acuáticos. Actualmente está aplicando una metodología innovadora que utiliza isótopos estables -en combinación con otros marcadores hidrológicos y metabólicos- que permite seguir y cuantificar las diferentes vías de captación y transformación del nitrógeno en ríos.

Trazar el ciclo del nitrógeno

El nitrógeno es imprescindible para formar las proteínas de los seres vivos y, aunque es el elemento más abundante de la atmósfera (79%), la mayor parte de organismos no lo pueden captar directamente. Es gracias a una serie de procesos, que forman parte del ciclo del nitrógeno, que el nitrógeno molecular de la atmósfera pasa a formas que los organismos pueden utilizar.

En el río, la entrada de nitrógeno se da en forma de materia orgánica o inorgánica, particulada o disuelta. Una vez allí, este nutriente sufre una serie de transformaciones a medida que va siendo transportado aguas abajo. Por eso, en el caso de los ríos, más que pensar en el ciclo del nitrógeno, haría falta visionar este ciclo en forma de una espiral.

“La eliminación de nitrógeno hacia la atmósfera puede ser una vía clave para reducir su exceso en los ríos”

El nitrato (NO3) es la principal forma disuelta de nitrógeno inorgánico y también la forma con la que algunos organismos asimilan el nitrógeno. Los investigadores del Centro de Estudios Avanzados de Blanes (CSIC) y de la Universidad de Barcelona estudian la manera cómo el nitrato es retenido temporalmente por los organismos, transformado en productos de excreción, devuelto al agua y cómo también puede ser eliminado, en forma de nitrógeno molecular, hacia la atmósfera (desnitrificación).

Para superar las limitaciones que suponen los habituales experimentos de enriquecimiento de nutrientes y los de incubación, los investigadores han apostado por el uso de isótopos estables del nitrógeno (15N) como marcadores del NO3, los cuales permiten cuantificar varios procesos simultáneamente a escala de tramo en el río mismo. El trabajo se ha centrado en investigar las rutas del nitrógeno en tres tramos diferentes de la cuenca del río Tordera en función del uso del suelo adyacente a los ríos: forestal, agrícola y urbano. Se ha visto que, en estos ecosistemas, el ciclo de nitrógeno se produce de manera muy rápida y que hay grandes diferencias en la captación de NO3, regeneración, transformación y exportación, según el tramo.

Una de las principales constataciones es que en los tramos humanizados (urbano y agrícola) hay una actividad considerable de eliminación del nitrógeno hacia la atmósfera (desnitrificación). Esto podría indicar que, en ambientes altamente humanizados, esta vía de eliminación de nitrógeno puede constituir un mecanismo clave a la hora de reducir el exceso de este elemento procedente de la agricultura y la actividad urbana, y que también podría contrarrestar la menor eficiencia de asimilación por parte de los organismos debido a las condiciones de saturación.

Investigación y gestión

La investigación con isótopos estables que realiza el equipo de Eugènia Martí en el Centro de Estudios Avanzados de Blanes (CSIC), por el momento centrada en el ciclo del nitrógeno, puede trasladarse al estudio biogeoquímico de otros elementos que tienen relevancia en los ecosistemas fluviales. En conjunto, la realización de mayor investigación en esta dirección permitirá obtener un conocimiento más completo del funcionamiento de los ríos y, también, del impacto de la actividad humana. En otro orden de las cosas, esta investigación cada vez más incluye aspectos que evalúan las consecuencias de un cambio climático del que los ecosistemas acuáticos no pueden escapar.

Aparte de permitir conocer mejor los ríos, esta investigación sirve para evidenciar, una vez más, que los ríos son algo más que el agua que llevan. Son ecosistemas que están formados por comunidades de organismos vivos que dependen del caudal de agua, de las entradas y salidas de nutrientes, de la geología, etc. Se espera que un mayor conocimiento biogeoquímico de los ríos facilitará una mejor gestión de los ecosistemas fluviales.

Laura Valls
Unidad de Cultura Científica

Perfil del grupo

Eugènia Martí. Científica titular del CSIC en el Centro de Estudios Avanzados de BlanesEugènia Martí. Científica titular del CSIC en el Centro de Estudios Avanzados de Blanes

Eugènia Martí Se doctoró en 1995 en el Departamento de Ecología de la Universidad de Barcelona y posteriormente hizo una estancia investigadora de casi tres años en el Laboratorio Stream en el Departamento de Biología de la Universidad State de Arizona (Arizona, EE.UU.). Desde 1999 ha estado trabajando en el CEAB (CSIC) en colaboración con el grupo de ecología fluvial.

Su investigación se centra principalmente en la biogeoquímica y los procesos hidrológicos en los ecosistemas de río, así como sobre las interacciones entre las corrientes y las zonas de ribera. Está familiarizada con el uso de técnicas convencionales y de isótopos estables. Aunque su investigación inicial se centró principalmente en los ríos prístinos (fundamentalmente de las zonas semiàrides y áridas), en los últimos años ha dirigido su trabajo en los ríos con cierto impacto de la actividad humana.

Enlaces externos: Centro de Estudios Avanzados de Blanes (CSIC)

Departamenot de Ecología de la Universdadt de Barcelona

Consultar la publicación de esta investigación en Biogeosciences

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Nanofluidos de grafeno para baterías más rápidas

Científicos del CSIC y del ICN2 han desarrollado un nuevo tipo de fluidos con  nanopartículas de grafeno u otros carbones para baterías de flujo. Tienen una alta eficiencia energética y la recarga es más rápida que en baterías convencionales. Se pueden usar en aplicaciones que requieren alta potencia y densidades medias de energía.

Muestras de los nanofluidos desarrollados.Imagen: CIN2/ICN2. Muestras de los nanofluidos desarrollados. Imagen: CIN2/ICN2.

Mejorar el almacenamiento de energía es una de las claves para mejorar el modelo energético actual. Las baterías de flujo redox son una de las opciones más prometedoras para desarrollar a un bajo coste aplicaciones que requieren grandes cantidades de energía. Pero tienen inconvenientes. “Este tipo de baterías se aplican desde hace tiempo. Pero usan, como material electroactivo, sales como el sulfato de vanadilo, disueltas en agua, que tienen una capacidad de almacenamiento de energía relativamente baja”, explica Pedro Gómez-Romero, profesor de investigación del CSIC en el CIN2.

Para aumentar la energía almacenada habría que cambiar el material electroactivo. Una de las alternativas son los nanofluidos electroactivos, que sustituyen las sales disueltas por nanopartículas de un material electroactivo similar al que se usa en las baterías convencionales con electrodos sólidos.

Eso es lo que han hecho los científicos del CSIC en el Centro de Investigación en Nanociencia y Nanotecnología (CIN2) y en el Institut Català de Nanociencia y Nanotecnología (ICN2). Los científicos han creado unos fluidos con  nanopartículas de grafeno o de otros carbones dispersas en un electrolito. “La idea es que en vez de tener el material del electrodo cerrado en un espacio limitado, como se hace en una batería convencional, lo que tenemos es el material del electrodo disperso en forma de nanopartículas y suspendido en un fluido”, explica Pedro Gómez-Romero. “Eso nos permite poner más cantidad del material electroactivo y, en consecuencia, aumentar la cantidad de energía almacenada”.

Claro que eso también implica tener una batería de mayor volumen. Por eso, las primeras aplicaciones que se prevén son baterías estacionarias, para almacenar electricidad de energías renovables (como la eólica) y para estabilizar la red y compensar los picos de generación.

Los científicos no descartan que se pueda conseguir aplicar para el coche eléctrico

No obstante, los científicos no descartan que se pueda conseguir aplicar para el coche eléctrico. Se trataría de concentrar todavía más la densidad de energía por unidad de volumen del nanofluido. De conseguirse, en estos coches uno no llenaría el depósito con gasolina o diesel, sino que vaciaría la batería de flujo de nanofluidos electroactivos descargados, y la rellenaría con nanofluidos electroactivos cargados.

Pruebas en laboratorio han demostrado que estos nanofluidos permiten un almacenamiento rápido de energía en celdas de flujo con almacenamiento de alta potencia, y que se consigue una eficiencia energética alta, con un retorno de hasta el 90% de la energía almacenada (frente al 25-30% de retorno/eficiencia de la gasolina). Los nanofluidos son muy estables y se pueden producir a bajo coste. El ciclo de recarga también es eficiente: hasta un 98% de la recarga máxima tras 1.500 ciclos aunque podrían ser más ya que, dicen los científicos, “seguimos contando”.

Contacto:

Isabel Gavilanes-Pérez
Vicepresidencia Adjunta deTransferencia
del Conocimiento CSIC
Tel.: 93 5947700
Isabel.gavilanes@csic.es

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